Alguien se equivocó y tengo cable gratis y he vuelto a ver el Diario de Bridget Jones, esa comedia británica que cuenta la historia de Renée una treinteañera de la ciudad de Londres que trabaja en una editorial y ve cómo sus noches pasan solitarias junto a su sofá, su televisor, su bebida, sus cigarrillos y sus kilitos de más. Su familia, como siempre, trata de emparentarla con un pretendiente, en esta ocasión el señor Darcy (Colin Firth), pero el primer encuentro no resulta nada bueno. No obstante, con quien sí consigue un inesperado lío es con su propio jefe en la editorial, Daniel Cleaver (Hugh Grant), que comienza con el intercambio de mensajitos por ordenador en la oficina. Lejos de haber encontrado al hombre de su vida, el mujeriego Cleaver la abandona por otra y vuelve a quedarse sola. Pero aparece de nuevo en escena el señor Darcy, que asegura amarla tal y como ella es.
Debo decir que despúes de ver la película una no se siente tan desgraciada, ni tan escoria como repite un amigo gay, te das cuenta que hay miles de Bridget Jones repartidas por el mundo, solas he inseguras, y que no se puede evitar ser quien uno es, no se puede tapar el sol con un dedo. En el fondo lo único que se espera a esta altura de la vida, es que te quieran tal como eres, con todos tus defectos, he inseguridades, con comas de más y acentos inexistentes, o palabras poco elocuentes que terminan revelando una falta de lectura. A los treita y tantos ya no se puede disfrasar lo que una es y sólo queda asumir y ofrecer en definitiva lo que se es.
2 comentarios:
La verdad es que sí, así es, es lo que uno espera, y si eso se encuentra es obvio que no es un final, sólo nos queda esperar nuestro nuevo cominezo.
Saludos gigantes a mi bloguera favorita, gran aporte como siempre, a nuestras conciencias.
Besos
Gracias Sinuh por tus elogios, que animan....
Abrazo gigante para ti.
Syl
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